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Figuras Retóricas: qué son, cuáles son y ejemplos

El lenguaje castellano es muy rico en figuras retóricas. Principalmente utilizadas por los poetas, pero imprescindibles para una mejor comprensión de la literatura. Por eso vamos a realizar un repaso a las figuras retóricas: qué soncuáles son y ejemplos. Algunas os sonarán, otra no tanto y la mayoría las estaréis utilizando sin conocer su nombre real.

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Qué son las figuras retóricas

¿Qué son las figuras retóricas? Las figuras retóricas, para empezar, tienen muchos nombres. Figuras literarias, recursos retóricos, recursos estilísticos o recursos literarios.

Partiendo de esa base, las figuras retóricas son mecanismos lingüísticos que se usan para modificar el uso habitual y lógico del lenguaje. El objetivo de estas figuras retóricas, lejos de embarrar la lengua, es darle una mayor belleza estilística al mensaje que se envía.

Así, las figuras retóricas son originales y, a veces, confusas. Y es que pueden llevar a confundir al receptor del mensaje, incluso a que no lo entienda. Ahí está la magia lingüística de las figuras retóricas que, además, pueden ser usadas tanto por escrito como oralmente.

Es más, las figuras retóricas son muy habituales en publicidad, periodismo y política. Especialmente en ésta última, donde muchas veces conviene retorcer la realidad con palabras más bonitas que el mensaje que trasladan.

Sabiendo esto, vamos a repasar las principales figuras retóricas con ejemplos prácticos. Eso sí, no vamos a repasar las más de cien figuras retóricas que tiene el castellano, pero sí las 30 figuras retóricas más utilizadas. Todas ellas, a pesar de intentar retorcer el lenguaje, se basan en una estructura canónica: sujeto + verbo + predicado. A partir de ahí, pueden romper esta regla.

Principales figuras retóricas

Alegoría

Consiste en la utilización prolongada de símbolos o metáforas para crear una representación de una cosa

Aliteración

Se llama así a la repetición perceptible de uno o varios fonemas en distintas palabras. Se denomina paralelismo cuando la repetición es prácticamente total. En este caso, la aliteración más reconocible es la de los trabalenguas, cuya complicación reside, precisamente, en esta repetición fonética.

‘Pablito clavó un clavito. ¿Qué clavito clavó Pablito?’

Anadiplosis

Es cuando al principio de un verso se repite la última parte del anterior.

Anáfora o repetición

Consiste en la repetición del mismo comienzo en una serie de frases distintas. El objetivo de este recurso literario es dar énfasis a una idea. Así lo hizo Miguel Hernández:

‘Dale al aspa, molino
hasta nevar el trigo
dale a la piedra, agua
hasta ponerla mansa
dale al molino, aire
hasta lo inacabable
dale al aire, cabrero
hasta que silbe tierno’

Antítesis o contraste

Nace de la oposición de dos términos de significado contrario. Un texto que ejemplifica lo que es una antítesis o contraste, lo encontramos en la obra de José Agustín Goytisolo. El autor, en una frase corta, contrapone hasta cuatro términos opuestos.

‘Los niños van por el sol
y las niñas por la luna’

Apóstrofe

Consiste en dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigírsela a sí mismo en iguales términos.

Asíndeton

Es la eliminación de las conjunciones para dar más viveza al enunciado. En este caso, las conjunciones son sustituidas por comas, como hizo en estos versos Lope de Vega.

‘Desmayarse, atreverse, estar furioso
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso’

Conversión

Consiste en repetir la misma palabra al final las frases o versos.

Elipse

Omisión de palabras habitualmente consideradas necesarias. La elipsis se usa para dar dinamismo y energía a un texto. Es una figura retórica que se puede aplicar, porque el contexto en el que se usa, infiere el significado del término omitido.

‘Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… ¡yo no sé
qué te diera por un beso!’

Esta reconocida obra de Gustavo Adolfo Bécquer es un claro ejemplo de elipsis. El autor omite el verbo en los tres primeros versos, pero sabemos cuál es gracias al cuarto, donde aclara el significado del mensaje

Encabalgamiento

Cuando la unidad sintáctica de un verso se prolonga en el siguiente.

Epanadiplosis

Es cuando una frase o un verso empieza y termina igual.

Epíteto

Consiste en una adjetivación puramente ornamental.

Eufemismo

Es la utilización de una expresión suave o indirecta para enmascarar otra más desagradable o directa.

Hiperbatón

Consiste en la modificación premeditada del orden sintáctico habitual. El hiperbatón es uno de los recursos literarios más utilizados en publicidad y prensa. De hecho, también se usa mucho en el día a día, como se puede comprobar en un ejemplo habitual. ‘A Dios gracias’, que se dice habitualmente, cuando lo canónico sería decir ‘Gracias a Dios’.

Hipérbole

Es la exageración de un término de forma ostensiblemente exagerada. El objetivo de la hipérbole es aportar mayor intensidad al mensaje y, sobre todo, se usa en el mensaje oral. Exageramos más cuando hablamos que cuando escribimos.

En este caso, los ejemplos también son altamente reconocibles. ‘Tengo un hambre que me muero’ o ‘Baja de la silla que te vas a matar’. Obviamente, la muerte no está ni cerca en ninguna de las dos afirmaciones pero infiere una intensidad que, de otra manera, no tendría el apunte.

Interrogación retórica

Es la realización de una pregunta que no busca respuesta, sino revelar un aspecto del enunciado de forma indirecta.

Ironía

Consiste en la afirmación de lo contrario de lo que se piensa a modo de denuncia.

Juego de palabras

Es cuando se utilizan palabras con distinto significado e igual enunciado.

Metáfora

Es la utilización de un término simbólico o figurado en lugar del término real. La metáfora es una de las figuras retóricas más recurrentes y habituales. Básicamente, porque consiste en comparar y eso gusta mucho al ser humano. Lo arriesgado de la comparación, es cosa de cada uno.

De hecho, la metáfora es una de las figuras literarias más asentadas en el día a día. ‘El tiempo es oro’ o ‘Navegar por Internet’ son expresiones que usamos a menudo pero que tienen poco de realidad en términos comparativos.

Metonimia

Es la designación de una parte de un conjunto por el nombre de otra parte del conjunto. Se denomina sinécdoque cuando se designa el conjunto por el nombre de una parte, o se designa a una parte con el nombre del conjunto.

Un ejemplo claro lo tenemos en ‘Me voy a tomar un Rioja’, en referencia al vino que se produce en la zona.

Onomatopeya

La onomatopeya es la figura literaria con la que creamos una palabra a partir de la imitación del sonido que la caracteriza. Es muy habitual, sobre todo, con los animales, aunque también se usa mucho en lo que se refiere a ruidos artificiales. Desde el ‘Guau, guau’ al ‘Tic, toc, tic, toc’

Paradoja

Reunión de ideas o conceptos aparentemente contradictorios pero que ayudan a comprender el sentido real del enunciado. La paradoja es muy parecida a la antítesis, pero con una carga de profundidad mucho mayor. Por ejemplo, la que daba Santa Teresa de Jesús a estos versos.

‘Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero’

Paranomasia

Consiste en colocar próximos en la frase dos vocablos semejantes en el sonido pero diferentes en el significado.

Perífrasis

También llamado circunloquio, consistente en un realizar un rodeo para eludir la expresión directa.

Pleonasmo

Es la utilización de términos innecesarios o redundantes que refuerzan la idea principal.

Polisíndeton

Es la repetición de conjunciones innecesarias. Es la figura retórica opuesta al asíndeton y Juan Ramón Jiménez dejó un claro ejemplo de cómo aplicarlo.

‘Hay un palacio y un río y
un lago y un puente viejo,
y fuentes con musgo y hierba
alta y silencio… un silencio’

Prosopopeya o personificación

Consiste en la atribución de cualidades que no corresponden a un objeto. Es muy habitual en cuentos en que se dan atributos humanos a animales o seres inanimados. Obviamente, es un figura retórica muy usada en cuentos y fábulas, donde los animales tienen carga de protagonismo. Tal es así, que tienen capacidad de hablar, pensar y razonar.

La prosopopeya, al tener un radio tan amplio, se divide en tres géneros:

  • Animación – Cuando le damos cualidades de animación a seres inanimados.
    • ‘Solo se oirá la risa blanca de las estrellas
      persiguiendo a las sombras por todos los caminos’ (León Felipe)
  • Animalización – La animalización consiste en dar comportamientos irracionales y primarios a los seres humanos, a priori, racionales. ‘El acosador se pegaba a su víctima como una lapa’
  • Cosificación – Es cuando convertimos a un ser humano es un elemento inanimado.
    • ‘Era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros, que era un buen sitio el suyo para tienda de mercaderes’ (Quevedo)

Reduplicación

Es la repetición de una palabra al principio o en el interior de una frase.

Retruécano

Consiste en componer una frase con las mismas palabras que la anterior, pero invirtiendo su orden o función.

Silimicadencia o asonancia

Colocar dos palabras muy cercanas con sonidos finales iguales.

Símbolo

Es la utilización de un objeto real pero refiriéndose a otro objeto también real.

Símil o comparación

Es igual que el símbolo, con la diferencia de que aparecen explicitados el objeto y el símbolo. Un ejemplo, usado mucho hoy en día, es `Eres frío como el hielo’

Ejemplos de Figuras retóricas

Para terminar, te dejamos algunos ejemplos de figuras retóricas en vídeo.

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