El romanticismo literario español | Características, historia y autores

El romanticismo literario español: Características, historia y autores. En la historia, podemos disponer de varios momentos para clasificar las diferentes corrientes e incluso generaciones a lo largo de la historia. A través de este arte, podemos descubrir los pensamientos de cada época, el trato y hasta los deseos más fervientes de los que lo vivieron. Uno […]

El romanticismo literario español: Características, historia y autores. En la historia, podemos disponer de varios momentos para clasificar las diferentes corrientes e incluso generaciones a lo largo de la historia. A través de este arte, podemos descubrir los pensamientos de cada época, el trato y hasta los deseos más fervientes de los que lo vivieron. Uno de esos géneros, fue el romanticismo.

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El romanticismo es un movimiento cultural que también dejó su huella en la historia de la literatura como movimiento literario. De lo que hoy nos ocupamos es del desarrollo del romanticismo en España y de cuáles son las características del romanticismo español.

El romanticismo literario español

El romanticismo se caracteriza por la creación de obras profundas e íntimas y su lema como movimiento cultural es la libertad en todos sus frentes.

En el mundo de la literatura, el Romanticismo fue un movimiento cultural que se produce al final del siglo XVIII, pero que no termina de establecerse del todo en la cultura, hasta el siglo XIX y partiendo de varios países europeos.

El romanticismo en España es tardío y breve ya que el realismo tuvo mayor fuerza y predominó desde mediados del siglo XIX.  Así que podríamos considerar que el romanticismo literario se desarrolla desde en la primera mitad del siglo XIX y el posromanticismo hasta la década de los 70 del siglo XIX. El romanticismo literario español es confuso y complejo. Se pueden considerar dos tipologías en la literatura: el romanticismo tradicional y el liberal. El romanticismo tradicional defiende valores tradicionales normalmente asociados a la Iglesia y a la Patria. Y el romanticismo liberal o revolucionario se apoya en el historicismo y la dialéctica hegeliana.

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Esta corriente, fue impulsada por un tipo de literatura, a la que entonces se le consideró, literatura romántica y que impulsó esta generación.

Tendencias del Romanticismo

La rebeldía y las ideas más revolucionarias marcan el Romanticismo español que a su vez aboga por regresar a la tradición católica y monárquica. Tendencias muy diversas para un solo género considerado por ello, demasiado complejo e incluso confuso.

Varios autores que han estudiado el género llegan sin embargo a la conclusión de que el Romanticismo español tenía un marcado carácter conservador. Como prueba de ello tenemos que hablar de la reivindicación de la literatura del Siglo de Oro y el deseo de hacer del romancero la máxima expresión de identidad nacional.

Los autores del Romanticismo dejan claro con sus testimonios, a través de revistas como El Artista (1835), El Renacimiento (1847) o el Semanario Pintoresco (1847) que debe darse a conocer, una concepción organicista de la historia (muy influenciada por el filósofo alemán Johann Gottfried von Herder), defendiendo la literatura cristiana. Se elige así al romanticismo historicista como el epítome ideológico que casa además con el nacionalismo cultural español. Es más, las ideas de Herder, saltan de la filosofía para aplicarse a la literatura, sumando también la estética krausista con Francisco Giner de los Ríos como máximo exponente, el cuál rechaza la estética neoclásica francesa y aboga por la tradición española en la Literatura. De este modo, los krausistas (cuya doctrina idealista une el teísmo y el panteísmo, para remarcar que Dios, sin ser el mundo (panteísmo) ni estar fuera de él (teísmo), lo contiene en sí y a partir de él trasciende), se dejan influenciar por el romanticismo del que recogen algunas de sus ideas más novedosas.

España se convierte además en una influencia de lo romántico para los europeos sin importar sus tendencias ideológicas, pero su propia literatura romántica parecía ser poco apreciada.

Dentro de las tendencias del romanticismo, tenemos que hablar también de política, y de esa libertad de pensamiento político de la época que algunos entendieron como el simple hecho de volver a establecer todas las ideas e ideologías, tanto patrióticas como religiosas, que los racionalistas habían querido eliminar en el siglo XVIII. De este modo, se exaltan tres valores principales que son: el Cristianismo, el Trono y la Patria. Dentro de esta tendencia del Romanticismo tradicional podemos mencionar nombres europeos como Walter Scott, en Inglaterra o  Chateaubriand en Francia, pero también el Duque de Rivas y José Zorrilla en España.

Estos dos últimos autores se basan sobretodo en la ideología de la Restauración, que surge tras la caída de Napoleón Bonaparte, y en la que se apela por la defensa de los valores tradicionales representados por la Iglesia y el Estado.

Por otro lado, existen también románticos que combaten el orden de los establecido, tanto en religión, como en el arte y sobre todo en la política. Son estos los que abogan por los derechos del individuo frente a la sociedad y las leyes. Son los representantes del Romanticismo revolucionario o Romanticismo liberal entre los que encontramos autores como José de Espronceda, así como Víctor Hugo, en Francia, y Lord Byron, en Inglaterra. Para estos autores, el romanticismo debe apoyarse en pilares como: la búsqueda y justificación del conocimiento irracional hasta ahora negado por la razón, la dialéctica hegeliana y el historicismo.

El costumbrismo generado en el Romanticismo

La tendencia costumbrista que se generó a raíz del romanticismo puso el foco en aquellos hábitos que eran más contemporáneos pero sobre todo desde la perspectiva de la clase popular, expresándose en lenguaje llano y puro. Entre los autores costumbristas, destaca de manera especial Mesonero Romanos, quien se considera estar apartado del Romanticismo y de hecho, siempre se refiere a él de manera irónica.

El costumbrismo, producido dentro del romanticismo, representa además la melancolía de los valores y costumbres del pasado, hecho que generó su propia decadencia y cuando el movimiento se aburgueso, dio paso al Realismo.

Marco histórico del Romanticismo

La primera mitad del Siglo XIX es el periodo histórico en el que podemos enmarcar el Romanticismo, caracterizado además por ser un periodo de gran tensión política. Estamos en unos años en los que los conservadores reclaman sus privilegios, mientras liberales y progresistas los intentan eliminar.

Por otro lado, se produce un auge del secularismo, viéndose afectada la masonería mientras que a su vez, nuevas ideas de los librepensadores y seguidores del filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krauss, atacan al pensamiento católico más tradicional.

La clase trabajadora se manifiesta con protestas anarquistas y socialistas pero no solo con huelgas, sino también con atentados, mientras la industria y la cultura están en auge en Europa: algo de lo que se aleja España que parece estar menos desarrollada.

Características del romanticismo literario

Sabiendo la base sobre la que se solidificó la base del romanticismo, apareció una sociedad que hizo que se asentara del todo. Todo se basó en la literatura y en cómo llegó a cada uno de los corazones.

Rechazo del Neoclasicismo

Que se inspiraba en temas de la Antigüedad Clásica. La literatura romántica recupera la Edad Media y el Renacimiento en sus temáticas y las referencias a nombres y espacios reales. En el estilo literario este abandono del Neoclasicismo se traduce en una mezcla del verso y la prosa o la alternancia de lo cómico y lo dramático en el teatro.

Nuevo lenguaje

Aparece un nuevo estilo más enfático y expresivo con el uso de las formas, exceso verbal e ironías. Aparece un vocabulario romántico con el uso de expresiones como «sonrisa infernal», «gasas transparentes», » profundos fosos», «maldición»…

La importancia de la imaginación y de la fantasía

Al huir de la realidad, el autor romántico crea sus propios escenarios, irreales y fantasiosos. Huyendo de la realidad crea espacios idílicos, propios de cuentos de hadas, creando sus propias escenas fantásticas muy lejanas de la realidad.

La Emociones son Importantes

El autor romántico como ya hemos visto, rompe con todo lo anterior. Para el, las emociones son muy importantes y por lo tanto, no refleja el mundo real u objetivo. Su obra es una proyección de sus sentimientos, un espejo que refleja su propio interior.

Rebeldía

El autor del romanticismo se siente incomprendido y por eso, se rebela contra la sociedad, sienten la incompresión ante su sensibilidad, bulnerables y por eso tienden a apartarse del mundo real. Rechazan las normas y las reglas establecidas ya que solo se rigen por sus propios sentimientos.

Temas románticos

Subjetivismo, amor y sentimientos, ansia de felicidad y posesión de lo infinito, naturaleza e historia, la religión, conflictos sociales, rechazo de la vida y culto a la muerte (tumbas, cementerios, almas, espíritus…) Pesimismo y atracción por lo nocturno y misterioso. El autor romántico utilizará en sus obras como temas principales:

Leyenda: El autor romántico revisa tanto las tradiciones como el folklore. El periodo más utilizado por los escritores románticos es la Edad Media. Una época llena de mitos y leyendas donde los caballeros, princesas, reyes o héroes son los principales protagonistas.

El Amor: Como tema central de sus composiciones. El autor romántico no ve en el amor un periodo feliz sino un periodo de sufrimiento. El amor como algo imposible de alcanzar que habitualmente acaba en tragedia, un amor que consigue conmover al lector por su extrema sensibilidad.

Muerte: La muerte es otro de los temas más utilizados por los autores románticos, siendo la muerte el medio por el que el autor se libera del dolor y del sufrimiento del amor no correspondido o el amor de tragedia. Tanto es así que mucho de los poetas románticos finalizaron su existencia con el suicidio.

La religión: Los temas religiosos son muy recurrentes en la literatura española romántica. Siempre vista desde el sentimiento del romántico. El autor romántico se revela contra Dios, le hace responsable de todo el sufrimiento que siente el autor e incluso del dolor y sufrimiento que vive la humanidad.

Temas políticos: Los autores románticos potenciaban el nacionalismo, buscaban un mundo libre, justo y alejado del absolutismo imperante. Los temas sociales también eran recurrentes donde se buscaba la liberación del pueblo, oprimido y reprimido.

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El “yo” antes de todo

Como decíamos anteriormente en este tipo de estilo literario lo que va a prevalecer en el mundo es ese fanatismo desenfrenado por la superación del mundo a través del yo, en donde el hombre se va a aislar de forma consciente para poder pensar y dejar aflorar todos sus sentimientos de manera natural en la soledad. Allí nacerán el sufrimiento, el dolor y la propia pasión que el autor va a reflejar en todos sus textos y obras. Es por eso que la razón queda desplazada por todos los sentimientos generales. Esto lleva sin duda a otra característica propia de este movimiento como lo es el Irracionalismo.

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El ser no racional hace que se deje lugar también a las fantasías y a que la imaginación sea mucho más grande de lo que era antes, por eso nacen obras en donde la fantasía forma parte haciendo mucho hincapié en un género nuevo como por ejemplo lo fue el terror.

Las características de la novelas, fueron la mecha que encendió la bomba del romanticismo, con virtudes que hicieron a la sociedad, dudar de su propia existencia.

Libertad

El héroe de todas las historias es una persona libre completamente de la sociedad donde se hace necesario volar y dejar todo para que la propia expresión sea la verdadera protagonista. Así es como se convierte en un ser muy rebelde en donde se rechazan todas las reglas establecidas.

Idealismo

Junto con todo lo anterior, nace la idealización del mundo. El estilo romántico es de aquellos que se encuentran en desacuerdo con lo que sucede e idealizan el mundo de manera tal que hacen que todo lo que sucede hoy en día no sea lo correcto. Por eso mismo se evaden del mundo actual y viven muchas veces en mundos paralelos pensando que el pasado ha sido mejor o que el futuro lo será cuando se alcancen todas las características y libertades que ellos consideran que debe tener el mundo perfecto.

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Naturaleza

La naturaleza toma una especial importancia para los románticos ya que los une con la vida y hace que sus estados de ánimo en general cambien o se fundan lo que hace que difieran de los sentimientos que tienen en la gran ciudad. Allí se pueden pasar noches y varios días en completa soledad con sus propios sentimientos.

Primeras manifestaciones del romanticismo literario español

Las primeras manifestaciones del Romanticismo español, se encuentran en Andalucía así como en Cataluña, a través de la revista El Europeo.

En Andalucía el movimiento aparece por primera vez a través del cónsul de Prusia en Cádiz, Juan Nicolás Böhl de Faber, quien era padre de la novelista «Fernán Caballero» (que era el seudónimo de Cecilia Böhl de Faber y Larrea), el cual publicó en el Diario Mercantil gaditano (entre 1818 y 1819), una serie de artículos en defensa del teatro español del Siglo de Oro (que estaba siendo atacado por los neoclasicistas). José Joaquín de Mora y Antonio Alcalá Galiano se enfrentaron a este a través de argumentos tradicionalistas, anti liberales y absolutistas.  Böhl de Faber parecía tener ideas que no se podían aceptar (seguían ataddos a la Ilustración), aunque representaran la modernidad de la literatura en europea.

La revista El Europeo, publicada en Barcelona entre 1823 y 1824, sirvió de base para dar voz al romanticismo literario en Cataluña. La revista fue lanzada por dos redactores italianos, uno inglés y los catalanes Bonaventura Carles Aribau y Ramón López Soler. En ella se negaban los valores del neoclasicismo haciendo hacía una clara defensa del Romanticismo moderado y tradicionalista a partir de los escritos de Böhl. En esta revista donde se puede leer por primera vez una exposición de la ideología romántica mediante el artículo «Romanticismo» de Luigi Monteggia.

Escritores románticos españoles

En el romanticismo literario español predominan la novela, la leyenda y el drama histórico. Aquí te dejamos una muestra de algunos de los escritores románticos españoles:

José de Espronceda

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Nacido en Almendralejo en 1808, es considerado el escritor más representativo de la primera etapa del romanticismo español. Murió a la edad de 34 años a causa de la difteria, justo cuando iba a casarse. Algunas de sus mejores obras son El estudiante de Salamanca, Canción del pirata, o muchos de los poemas cortos que aparecen en su obra Canciones.

Antonio Trueba

Fue otro conocido escritor del romanticismo español que cultivó la novela histórica. También le llamaban Antón el de los cantares. Además de Novela histórica también cultivó otros géneros, como la costumbrista o las leyendas. Algunas de sus mejores obras son Libro de Cantares (1852), Paloma y halcones (1865), El gabán y la chaqueta (1872), La azotaina, Tradición del siglo XVI, o La novia de piedra.

Mariano José de Larra

Sin duda alguna, uno de los escritores más conocidos del romanticismo español, junto con Becquer, Espronceda o Rosaía de Castro. Larra fue un febril escritor que destacó por su ironía, mordacidad y capacidad crítica en todo tipo de escritos, ensayos y artículos periodísticos. Entre sus artículos más conocidos están Vuelva usted mañana, El castellano viejo o El casarse pronto y mal. Entre sus novelas, destacamos El doncel don Enrique el Doliente y Hernani o el honor castellano.

Ángel de Saavedra, Duque de Rivas

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Conocido escritor, poeta, dramaturgo y político del romanticismo español, que además ostentaba el cargo de Duque. Llegó a ser presidente del gobierno durante dos días. La más famosa de sus obras es Don Álvaro o la fuerza del sino (1835).

José Zorrilla

Es un poeta y dramaturgo español que cultivó todos los estilos de la poesía: épico, lírico y dramático. También destacó sobremanera como dramaturgo, con obras tan conocidas como Don Juan Tenorio, El zapatero y el rey, El puñal del godo y Traidor, inconfeso y mártir.

Gustavo Adolfo Bécquer

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Uno de los escritores del romanticismo (en este caso de su período tardío) más conocidos y reconocidos, aunque algunos ya le clasifican dentro del posromanticismo. No tuvo éxito en vida y solo tras su muerte se reconoció su talento. Algunas de sus obras más emblemáticas son sus Rimas y Leyendas, Cartas desde mi celda o Libro de los gorriones.

Rosalía de Castro

Fue una novelista y poetisa gallega nacida en Santiago de Compostela que escribió en castellano y gallego, y ayudó a devolver el gallego la entidad y arraigo del que carecía. Entre sus obras más destacadas podemos destacar obras maestras de la literatura gallega, española y mundial, como Cantares gallegos (1863), Follas novas (1880) o, ya en castellano, En las orillas del Sar.

El Romanticismo literario español marcó un antes y un después. Sólo hay que ver el tipo de novelas y cómo pensaba la gente, antes y ahora.

Augusto Ferrán

Augusto Ferrán y Forniés vivió por y para su obra, poco ponderada en el siglo XIX pero con una presencia entre los más grandes que no hace sino aumentar con el paso del tiempo. Este madrileño aprovechó la acomodada situación familiar para expandir horizontes culturales, viajando a París y a Munich, donde se vio influido, de forma definitiva, por la poesía de Heinrich Heine y las obras de Schubert y Schumann. Sí, entre Francia y Alemania, fue ésta última la que marcó a Augusto Ferrán y su devenir literario.

Es más, tras volver a España en 1859, por el fallecimiento de su madre, decidió dar a conocer la lírica germánica, fundando El Sábado, una revista cultural que se estrelló de forma estrepitosa. No obstante, ahí conoció a Julio Nombela quien, un año más tarde, le presentó a Gustavo Adolfo Bécquer, con quien trabó una sincera amistad y con quien compartía gusto literario. De hecho, Bécquer ayudó a Augusto Ferrán a convertirse en la voz de Heinrich Heine en España.

Su obra más reconocida, La Soledad (1861) coincidió con todo este proceso de exploración de nuevas amistades. En ella, Ferrán recuperaba cantares populares de la lírica tradicional. Sus temáticas más recurrentes eran la soledad, la lucha de clases, el tiempo y, como no, el amor. Siempre el amor.

Esteban Echeverría

El gran José Esteban Echevarría es, ha sido y será uno de los grandes nombres del romanticismo hispanoamericano. Su poesía estaba tan centrada en renovar la literatura de su época (principios del siglo XIX), como comprometida con la sociedad. Y es que el autor era un socialista reconocido y comprometido que llevó a sus textos la complicada época que le tocó vivir.

A lo largo de su vida, le tocó vivir tres hechos históricos en su Argentina natal: la Revolución de Mayo, la época federal de Juan Manuel de Rojas y el renacer ilustrado que lideró Bernardino Rivadavia. Todo coincidió con su época formativa y su adolescencia, lo que marcó su obra por los restos.

De hecho, en Buenos Aires alcanzó fama y reconocimiento a nivel nacional, con su poesía romántica. A pesar de ello, no se libró de un exilio que pasó en Montevideo (Uruguay), donde toda su vida cambió y terminó de forma radical. Los laureles y parabienes porteños, dejaron paso a la más absoluta pobreza y anonimato. Morirá en Uruguay, en 1851, con tan sólo 45 años y sin poder volver a su Argentina amada para despedirse de ella.

Manuel José Quintana

Como era habitual a finales del siglo XVIII, muchos poetas alternaban la literatura con la política. Manuel José Quintana no iba a ser menos. Su formación neoclásica le hizo abrazar la ilustración de sus contemporáneos, a la vez que luchaba por la independencia, tras la invasión de Napoleón. Se puede ser un romántico, mientras se lucha contra el opresor.

Ahora, también te puede llevar a la cárcel. Es lo que le pasó a Manuel José Quintana, ya con Fernando VII. Fue liberado tras el levantamiento de Riego y, allá por 1855, nombrado poeta nacional por Isabel II, dejando claro que este autor era un tipo de extremos. Extremos que se veían reflejados en sus obras, donde las cuestiones sociales, humanitarias y políticas tenían un protagonismo tangible.

Formó parte de la Real Academia Española de la Lengua desde 1814 hasta su fallecimiento en 1857.

Antonio Ferrer del Río

Alguien que firma algunas de sus obras como El Madrileño, es que se siente profundamente orgullos de sus raíces. Antonio Ferrer del Río lo estaba, así como también lo estaba de considerarse un romántico multidisciplinar. Y es que el autor, además de literato, ejerció de historiador y periodista. De hecho, no sólo formó parte de la Real Academia de la Lengua Española, sino que hizo lo propio en la Real Academia de Historia. Doblete.

El poeta pasó una temporada en La Habana durante su juventud, donde ejerció como periodista y se vio influido por las formas caribeñas. De vuelta en España, resulta curioso su interés en el refranero español, al que califica como condensador de la historia del país. Un país al que criticó abiertamente en El Diputado a Cortes, obra en la que frivoliza sobre las constantes revoluciones en el país, criticando el funcionamiento de la Administración, los políticos y sus discursos vacíos y banales. La política fue uno de sus temas recurrentes, quizá por deformación o formación periodística.

Nicomedes Pastor Díaz

Y si Ferrer del Río se dedicaba a criticar política y políticos, Nicomedes Pastor Díaz se dedicaba a la política y a ser político. Bueno, y a fundar periódicos como El Heraldo y El Sol, en los que se posicionó, de forma clara e indisimulada, del lado de la corona, ostentada en ese momento por Isabel II. Obviamente, los servicios le fueron agradecidos con un Ministerio como el de Comercio y Obras Públicas a mediados del siglo XIX.

En lo que respecta a su obra, Nicomedes Pastor Díaz redactó miles de artículos políticos, pero también fue muy prolífico en el mundo poesía donde, a pesar de su perfil, abrazó el romanticismo como si no hubiera un mañana. Ahora, fue la novela De Villahermosa a la China la que le dio mayor fama y gloria. A destacar también De las novelas en España, donde defendía el Romanticismo como si fuera suyo o Del movimiento literario en España, uno de sus artículos más críticos con algunos autores contemporáneos de su época.

Como miembro relevante de la RAE, ésta le publicó todas sus obras en seis volúmenes, tres años después de su fallecimiento en 1863.

Gaspar Núñez de Arce

Núñez de Arce fue un personaje polifacético en la época del romanticismo español. Nacido en 1834, en tierras de Valladolid, fue escritor y político.

A pesar de que llevaba sobre sus hombros el deseo de de sus padres de ser clérigo, decidió fugarse para vivir de las letras. Llegó a fundar el periódico El Bachiller Honduras y ya en 1849 estrenó su primera obra de teatro en Toledo. Su acercamiento a la política está relacionado con que fue cronista de la Guerra de África (1859-1860), lo que le llevó a estar recluido en prisión por sus críticas a la política.

En cuanto a sus escritos encontramos que también ha tocado una gran variedad de géneros: poesía, teatro, poesía narrativa y narrativa. 

En su caso, a lo largo de su escritura podemos ver cómo pasó del romanticismo al realismo literario, una evolución que resulta muy interesante en sus lecturas. Su poesía se caracteriza por ser sencilla, con un gran predominio de los sentimientos y el ritmo en sus versos. Hay una frase que me gusta mucho y que nos acerca su forma de entender la escritura «los poetas… no deben escribir para ser explicados, sino para ser sentidos».

Francisco Martínez de la Rosa

Martínez de la Rosa también fue un hombre polifacético en su carrera, llegando a destacar como diplomático, político, dramaturgo y poeta. Fue miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la Real Academia Española y la Real Academia de la Historia. A su vez, cuenta con un gran cantidad de distinciones tanto nacionales como internacionales.

Nació en 1787 en Granada y a los 12 años ya ingresó en la universidad de dicha ciudad para estudiar Jurisprudencia. Llegó a escribir en El español y fundó el periódico El diario de Granada en 1808.

Centrándonos en lo que aquí nos compete, su legado literario, formó parte de la primera generación del Romanticismo. Escribió poesía, ensayo y teatro, siendo éste último donde destacó con su obra «La conjuración de Venecia». Otras obras que os pueden resultar interesantes son: «Amor de padre», «La boda y el duelo», «Doña Isabel de Solís, Reyna de Granada», «El español en Venecia o La cabeza encantada, «La viuda de Padilla».

Antonio García Gutiérrez

Nacido en 1813, en Chiclana de la Frontera, García Gutiérrez fue otro de los escritores que pertenecen al Romanticismo literario y que tenía una estrecha relación con otros escritores del movimiento, como Larra, Espronceda y Ventura de la Vega, entre otros. En 1862 se convirtió en miembro de la Real Academia Española.

Sus estudios estaban dirigidos hacia la medicina pero no llegó a terminarlos para iniciarse en la literatura. El género en el que más destaca es el teatro y una de sus obras más célebres fue «El trovador» que fue fuente de inspiración para que Verdi escribiese la pera “Il trovatore”.

Otras obras destacables son las zarzuelas “El grumete”  y “La vuelta del corsario” que contaron con la música de Emilio Arrieta, o su poema “¡Abajo los Borbones!” que causó una gran sensación.

Manuel Bretón de los Herreros

Nació en 1796 en Madrid y al poco tiempo se alistó como voluntario en la Guerra de la Independencia (1812) e hizo carrera durante 10 años. Fue miembro de la Real Academia Española y trabajó la escritura desde muchas vertientes, siendo también periodista y crítico literario.

Tuvo un estilo muy propio personal que hizo que, a pesar de estar en pleno Romanticismo español, mantuviese una forma de escribir muy suya, como la comedia al estilo de Moratín.

El teatro es uno de los géneros donde más destaca, con una escritura sencilla y cuidada que mantiene en vilo a los espectadores, tendiendo a escoger los conflictos triangulares. Un hombre que gustaba hallar de lo más cercano a la perfección y con una capacidad asombrosa para crear una gran variedad de personajes.

Escribió 103 obras originales que van desde comedias a dramas románticos, melodramas, dramas históricos, entre otros. Su poesía se mantiene más cerca del Neoclasicismo y como crítico se mantiene entre el Romanticismo y el Neoclasicismo.

Poetas antirrománticos

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8 Comentarios en “El romanticismo literario español | Características, historia y autores”

  1. CRISTIAN dice:

    MUY BUENA LA INFORMACION GRACIAS. SALUDOS DESDE BOLIVA GRACIAS!!!

  2. paulitha simpson sykes dice:

    chido grasias a estoy ise mi tarea lo quiero sigan asi 🙂

  3. han hyun seok dice:

    me gusta gracias pude sacar para mi exposicion fifthing………….!!! n_n

  4. Darack dice:

    amigo buena informacion me sirvio mucho para mi proyecto de español

    bueno suerte y sigan asi

  5. heidy dice:

    esta informasion es perfecta y muy bien analisada grasias.

  6. andy dice:

    Me sirvió de mucho, gracias :3

  7. luis dice:

    Gracias x su coolabracion

  8. elieser dice:

    muchas grasias me fue de mucha ayuda tu respuesta (y)