Realismo literario español | Características, historia y autores

El Realismo es un movimiento cultural del siglo XIX que también se manifestó en  la literatura y cuya figura principal es Balzac. Pero ¿Cómo se desarrolló el realismo literario en España? Te contamos todo acerca del Realismo literario español, sus Características, historia y autores.

¿Os acordáis de la corriente del romanticismo literario que se basaba en los sentimientos que evocaban las novelas románticas del momento? El realismo literario, acabó con esa corriente, tanto en los aspectos ideológicos, como en los formales.

realismo literario español

Es, por tanto, una mirada subjetiva de cada autor de la propia época que les tocó vivir. Algunos decidieron dejar por escrito ámbitos en los que se movían, mientras que otros prefirieron mostrar los barrios bajos, o el ámbito de la guerra.

¿Qué es el Realismo y el Naturalismo?

El Realismo literario es un movimiento literario que se inició a mediados del siglo XIX. La característica de las obras de este movimiento fue principalmente dedicarse a presentar un retrato fidedigno y realista de la sociedad de la época. La idea de los autores de este movimiento era observar, cual antropólogos, a la sociedad, la cultura, las personas y las acciones de esta gente.

El Naturalismo ha sido descrito como una especie de realismo radical, aunque para muchos críticos éste tiene sus propias características que provoca que se hable de una categoría diferente y no que forme parte del Realismo. Este movimiento literario, por tanto, tendría lugar a finales del siglo XIX y mediados del XX, aunque tiene su origen durante el realismo.

Su característica principal es la franqueza con la que habla de la sociedad pero desde una visión pesimista; no sólo la descripción hermosa de la misma, si no también la espantosa, buscando la profundidad del hecho y mostrando todo como es. No sólo es cómo es algo, también es por qué es así o se ha llegado a eso. Por ello, en este tipo de movimiento literario encontramos todo tipo de temáticas -prostitución, muerte, prejuicios, racismo…- abordados desde la franqueza y con un lenguaje muy directo, lo que provocó que no fuesen tan acogidas por el público general.

Diferencias entre el naturalismo y el realismo

El realismo y el naturalismo son dos movimientos literarios separados pero estrechamente vinculados que comenzaron en el siglo XIX. El realismo describe personajes y escenarios como realmente habrían existido, mientras que el naturalismo se concentra en los aspectos biológicos, sociales y económicos. Ambos buscan representar la vida real.

Tanto el realismo como el naturalismo en la literatura nacieron como reacciones al movimiento romántico. La literatura romántica generalmente se escribía en un estilo melodramático que jugaba con las emociones del lector. Con frecuencia involucraba lo sobrenatural y fue escrito como un escapismo para el lector en lugar de representar elementos con los que podrían identificarse de sus propias experiencias vividas.

En la literatura romántica, a los personajes se les otorgaban cualidades heroicas, por lo que no representaban a personas reales. Los personajes femeninos tendían a colocarse en pedestales, mientras que los personajes masculinos solían ser melancólicos y malhumorados, a veces obsesivos, pero a menudo se les pedía que «salvaran el día». Los escenarios eran a menudo pastorales y el mundo natural estaba fuertemente idealizado.

La otra característica notable de la literatura romántica era que la gran mayoría de los personajes que representaba eran de origen aristocrático o de clase alta.

El movimiento del realismo en la literatura y el arte comenzó en el siglo XIX en Francia. Después de la Revolución Francesa, ya no había apetito por las historias sobre la aristocracia, ya que Francia había eliminado a su familia real a favor de convertirse en una república. Este fue un período de intenso cambio social y político en toda Europa: la Revolución Industrial había visto el nacimiento de la nueva clase media, y la industria había cambiado enormemente el panorama, así como los tipos de trabajo que hacían las personas.

El realismo literario fue una respuesta a todos estos cambios. Los lectores querían ver sus propias realidades reflejadas más en las historias que leían, y los escritores vieron la oportunidad de comentar sobre temas sociales y políticos en sus libros

El realismo se trataba de representar la vida como realmente era, de una manera que los lectores pudieran relacionarse. Esto significó que en lugar de centrarse en personajes aristocráticos, la ficción realista se concentró más en las clases medias, representando las experiencias vividas de las personas que leían las novelas.

Aunque la mayoría de las novelas realistas fueron narradas desde el punto de vista de un personaje de clase media, muchas de estas historias también presentaban personajes pobres y de clase trabajadora, y también comentaban sus experiencias. Los personajes no eran héroes: eran seres humanos defectuosos que a menudo tenían que pasar por situaciones incómodas o angustiosas, tal como lo harían en la vida real. Incluso su diálogo se representó de manera realista, y se detallaron los dialectos regionales.

La configuración también había cambiado. El mundo natural ya no se idealizaba, y los escenarios urbanos con frecuencia encontraron su camino en las novelas a medida que crecían nuevos pueblos y ciudades. El nuevo paisaje industrial aparecía a menudo en la ficción realista y se utilizaba como medio para comentar las experiencias vividas por los personajes.

Además, lo sobrenatural no figuraba en absoluto en el realismo literario. Las tramas se basaban en gran medida en los acontecimientos cotidianos y la atención se centraba en los personajes y sus complejidades. Las historias en sí podrían haber sido inventadas, pero el objetivo de la ficción realista era que estas historias realmente podrían haber sucedido en la vida real y estaban siendo retratadas de una manera realista.

La otra característica principal del realismo literario era que las historias estaban ambientadas en el momento en que se estaban escribiendo. Mientras que la literatura romántica a menudo se ubicaba en una versión idealizada del pasado, el realismo llevó la literatura a un entorno contemporáneo. Esto tenía dos ventajas principales para los autores:

  • Significaba que sus novelas serían lo más identificables posible para los lectores.
  • Permitió a los autores utilizar sus novelas como una forma de comentar sobre las condiciones sociales y políticas actuales.

Entonces, para resumir, la literatura realista :

  • Tiene una ambientación contemporánea (las historias se ambientan en el momento en que se escriben);
  • Representa la vida como realmente es (personajes y escenarios realistas e identificables);
  • Tiene un elemento de dilema moral o ambigüedad;
  • Explora la vida de las personas de clase media y clase trabajadora;
  • A menudo hace un comentario social o político.

Realismo literario en España

A mediados del siglo XIX, España vivía una época bastante agitada, porque acababa de empezar su guerra contra Francia y recién habían perdido a Cuba y a las islas Filipinas.

A pesar de los momentos en que estaban pasando y la guerra que mantenía, la influencia del realismo, proveniente de Francia, caló hondo en los españoles de la época, haciendo que se uniesen a una corriente mucho más objetiva que la que iban a dejar atrás.

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El realismo literario español se manifestó principalmente en la novela, aunque también tuvo algunos representantes en el teatro (José Echegaray o Manuel Tamayo y Baus) y en la poesía (Ramón de Campoamor o Gaspar Núñez de Arce).

Realismo literario en América

Una de las diferencias con el realismo español, es que éste último no surgió como la oposición al romanticismo, sino que fue un movimiento literario más. En latinoamérica ambas comparten una visión crítica sobre el momento político y social que estaban viviendo, siendo ambas corrientes literarias fuente de inspiración para grandes momentos históricos del independentismo.

En este continente se sigue manteniendo ese modo de describir al detalle que permite que el lector se sienta embebido del lugar, que pueda imaginarse la situación con gran precisión y formar parte de lo descrito. Eso sí, todo escrito con una gran sensibilidad y melancolía que se extrae de entre sus líneas, que permite acercarse a la realidad social de los desfavorecidos desde una óptica dura pero muy cuidada. Unas descripciones vívidas y llamativas sobre los paisajes pero representados también como un ambiente donde el ser humano tiene que luchar para sobrevivir.

A su vez, hay que destacar el Realismo social, dentro del mismo la novela indigenista, que se origina entre 1920 y 1924 para denunciar la desigualdad entre los diferentes pueblos.

Un poco más adelante, podréis conocer a los autores que han formado parte del realismo literario español y americano.

Contexto histórico del realismo literario español

Dejar el punto de vista bohemio y apostar por reflejar la realidad en sus escritos. Esto fue lo que significó el realismo literario, viendo la necesidad de dejar un poco de lado la exaltación de las emociones, para dar paso a una literatura cuya finalidad es enseñar al lector y mostrar al mundo, el día a día de una sociedad que sufre penurias de toda clase. El narrador no tiene que entretener sino, sobre todo, enseñar y dar lecciones de moral y ética social.

Por aquel entonces España acababa de perder territorios conquistados como Filipinas y Cuba, y estaba empezando una guerra contra Francia. Al mismo tiempo, los reyes Fernando VII  e Isabel II, fueron derrocados. La sociedad recibía varapalo tras varapalo.

En este periodo estalla La Gloriosa, una revolución militar que es la causante del exilio de los monarcas y la entrada de Amadeo de Saboya. En este tiempo de Sexenio Democrático, demasiados acontecimientos de índole política y social llamaban la atención de los escritores.

En el ámbito político conservadores y progresistas intentan imponer un gobierno por turnos pero esto finalmente fracasa, al tiempo que van surgiendo nuevos partidos como los demócratas y los republicanos por la ideología izquierdista y los anarquistas y socialistas entre las clases obreras. Sin embargo, en el ámbito social tanto la nobleza como el clero siguen llevando la batuta.

Características del realismo literario

Cada movimiento literario destaca por unas características muy claras que tienen que ver con la realidad de la época, con los sentimientos que se van generando en estos escritores que son tanto personajes como observadores de la realidad que se vive y que siempre engancha con el pasado movimiento literario con el que vendrá después. Las características principales son:

  • Reflejo de los valores e inquietudes de la clase burguesa como son el individualismo o el materialismo.
  • Visión objetiva de la realidad, «la novela es la imagen de la vida» diría Benito Pérez Galdós.
  • Defensa de una tesis. Las obras enfocan una realidad desde una determinada concepción moral.
  • Lenguaje coloquial y popular para situar a los personajes en su ambiente real.
  • Temas cercanos al lector de la época: infidelidades, defensa de los ideales burgueses, problemas matrimoniales, éxodo del campo a la ciudad, ambientes regionales y costumbristas, valores modernos frente a los valores tradicionales, ansia por el ascenso en la escala social, malestar de la mujer por su papel en la sociedad…
  • Abundantes descripciones.

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La sociedad que amaba la corriente del romanticismo, la dejó a un lado y siguió de cerca a la estética burguesa del realismo. Algunos, conservaron su ideología y sus creaciones románticas, pero se convirtió en una nueva corriente, llamada Postromántica.

Como veis en la fotografía, algunos de los escritores de novela realista son muy conocidos en la historia de la literatura española.

emilia pardo bazan

Autores del Realismo Literario

En la literatura española hemos tenido la suerte de contar con grandes escritores dentro de este movimiento literario, autores que aún siguen siendo relevantes a día de hoy y que sus libros son estudiados en las escuelas y degustado por aquellos que disfrutan de la riqueza de un buen libro.

Los escritores, dejaron de centrarse en sí mismos y en sus ensoñaciones, para centrarse en lo que tenían delante de ellos y se pusieron a describir cada detalle de la sociedad que pasaba por delante de ellos. Ya no sólo describían los paisajes, sino las actitudes, de manera clara y concisa. Dieron lugar a otro tipo de novelas, las novelas burguesa.

Juan Valera

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Juan Valera fue un político liberal y escéptico religioso. Usó un lenguaje literario simple pero no vulgar. Cuando murió, los escritores de la Generación del 98 lo tenían en un profundo respeto. Hoy es considerado por muchos críticos como el mejor prosista español del siglo XIX, aunque se reconoce la superioridad creativa de Galdós.

Sin embargo, también fue un autor que no terminaba de encajar en el romanticismo ni en el Realismo, porque era algo exagerado y extremista en sus novelas, ya que tenía mucha imaginación y ninguna de sus ideas, acababa bien encajada, pero más tarde, empleando su tierra natal, Andalucía, creó novelas con personajes que encajaban con la ideología realista.

José María Pereda

Amante del mundo, porque viajaba al extranjero con mucha frecuencia y diputado. Más tarde se dedicó a escribir y encontró un equilibrio en donde cogía a personajes cercanos de sus altas tierras, les ponía el acento y trataba de representarlos al más puro estilo realista, pero con toque estéticos como el amor en la naturaleza y la ignorancia de los deberes políticos.

Pedro Antonio Alarcón

Comenzó como escritor de viajes, pero escribía novelas al más puro estilo realista, en donde se le notaban las relaciones religiosas con las que solía tratar, defendiendo a los jesuitas. No terminó de gustar mucho su novela de connotaciones religiosas, pero sí el Sombrero de tres picos, que inspiró un ballet.

Benito Pérez Galdós

Escritor progresista y anticlerical, pero que aún así, compartía ideas con personas de diferentes corrientes. Sus creencias eran republicanas, pero fue evolucionando hasta un socialismo humanista, que fue expresando en sus novelas.

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A todos os recomendamos leer algo de cada uno de estos autores para poder vivir en vuestra propia piel todo lo que transmite un determinado movimiento literario con el tinte personal de cada escritor, es la mejor forma de conocer a fondo la literatura.

Ramón de Campoamor

«La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe». Hablar de Ramón de Campoamor es hablar de una estrella de la poesía de segunda mitad del XIX. Es hablar del Paulo Coelho de su época. Es hablar del autor del sentido común. Es hablar de una auténtica celebridad cuyos poemas, frases y versos eran memorizados y plagiados por todos sus contemporáneos.

Desde postales, a pasquines, pasando por canciones, la obra de Ramón de Campoamor inspiró a toda una generación, convirtiéndolo en todo un referente. Aunque claro, echando un ojo a su imposible catálogo de obras, lo raro hubiera sido que no triunfara. Tanto en teatro como en filosofía, Ramón de Campoamor fue prolífico como pocos. No obstante, fue la poesía, igual de prolífica, la que le elevó a los altares de la historia literaria patria.

Sus temas más recurrentes fueron el positivismo y el costumbrismo religioso y social, aunque también dejaba resquicios para el amor, la libertad o la amistad. Y a pesar de su fama, el bueno de Ramón de Campoamor no recibió el visto bueno de sus predecesores. La Generación del 98 revisó su obra y declinó incluirle en el top de poetas de la época. ¿Lucha de egos? Vaya usted a saber. Lo que es innegable es que Campoamor hizo historia, le guste o no a su generación posterior.

Gabriel García Márquez

Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada, El coronel no tiene quien le escriba, El amor en tiempos del cólera… Gabriel García Márquez es historia de la literatura. Este colombiano no sólo supo plasmar en su obra y sus historias el realismo más exacerbado, sino que lo hizo en un lugar imaginario que ya es leyenda para quienes amaron al autor: Macondo.

En Macondo tenían lugar la mayoría de sus obras, y era donde se desataba la magia de lo cotidiano. Gabriel García Márquez no necesitaba de trucos, ni efectos de artificio, sus historias, sus personajes, sus creaciones dotaban de magia a lo accesible. Quizá por eso llegó a tantos millones de personas. No en vano, fue el gran exponente del denominado realismo mágico.

Ahora, si tenemos que hablar de una novela de las muchas de la obra de Gabriel García Márquez, no cabe duda que es Cien años de soledad. La obra que lo cambió todo y no sólo para el colombiano, sino para toda Latinoamérica. Su realismo mágico dio pie a toda una corriente que desde hace más de medio siglo busca, sin éxito, igualar la obra magna del maestro.

Cien años de soledad ha sido incluida entre los grandes clásicos hispánicos de la historia y es considerada una de las mejores obras de todos los tiempos (aquí puedes ver las 10 mejores obras de la historia). Curioso es que, a pesar de la relevancia de su obra y de la universalidad del autor, Gabriel García Márquez sólo escribió 10 novelas, a lo largo de 60 años. Cierto es que se prodigó mucho más en el mundo del cuento, el periodismo y los artículos, pero su bagaje en novela pareciera mucho más extenso de lo que es en realidad.

Y como no podía ser de otra manera, Gabito también estuvo involucrado en el mundo político. De hecho, nunca ocultó su amistad, admiración y pasión por Fidel Castro.

A lo largo de 60 años de obras, Gabriel García Márquez recibió innumerables reconocimientos y vendió millones de ejemplares en todo el mundo. Ahora, nada como Premio Nobel de Literatura que se llevó en 1982 «por sus novelas e historias cortas en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente». Macondo.

Emilia Pardo Bazán

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También hay mujeres en esta época que destacan por su aporte literario, y la más importante es Emilia Pardó Bazán. Escribió novelas como Los Pazos de Ulloa y La madre naturaleza. En sus obras, la condesa de Pardo Bazán narra historias que tienen como tema de fondo el caciquismo, el amor entre personas de distinta clase social e incluso abusos sexuales. Muestra la vida de las personas humildes del campo, el papel social y político del cura o cómo viven ricos y pobres.

Emilia fue una adelantada para su época, ya que se hizo periodista y, además de escribir, daba conferencias y defendía el feminismo. Llegó a ser catedrática y pese a pertenecer a la nobleza, la criticaba duramente en sus ensayos.

Luis Coloma

Religioso de la orden de los Jesuitas, Luis coloma destacó en su faceta de escritor. Nacido en Jerez de la Frontera vivió en el seno de una familia acomodada. Tras estudiar bachillerato comienza sus estudios de derecho en Sevilla, época en la que entabla gran amistad con las escritora Cecilia Böhl de Faber, más conocida por su pseudónimo Fernán Caballero.

Fue Cecilia quien le introdujo en los ambientes literarios, siendo la prologista de su primer libro titulado Solaces de un estudiante, en 1871. Luis Coloma, comenzó publicando artículos periodísticos para diversos periódicos como El Tiempo de Madrid y El Porvenir de Jerez.

En 1872 publica una serie de relatos (11), que sería primero publicado en la revista El Mensajero del Corazón de Jesús. Relatos que más tarde volverían a se publicados en formato libro bajo el título de Colección de lecturas recreativas, 1884.

Hacia 1890, publica en dos volúmenes, la novela Pequeñeces, obra que le supuso la consagración como uno de los autores más conocidos de la época. Sin embargo, la obra a pesar de ser un éxito, levantó polémica entre los escritores de la época, destacando entre otros, Emilia Pardo Bazán, Leopoldo Alas o Juan Valera.

Fue miembro de la Real Academia Española en 1908, ocupando la silla f, tomando posesión con el discurso titulado El Padre Isla.

Además de la novela Solaces de un estudiante, Pequeñeces y Colección de lecturas recreativas, destacan otras obra como Por un piojo, Relatos de antaño, La reina mártir, Nuevas lecturas, El Marqués de Mora, Jeromín, Boy, Recuerdos de Fernán Caballero y Fray Francisco.

Como curiosidad, se le considera el autor del cuento infantil de 1894, el Ratoncito Pérez. Un encargo para el rey niño Alfonso XIII, cuando con 8 años, se le cayó un diente.

Leopoldo Alas Clarín

Este zamorano residente en Oviedo estudió economía y también llegó a catedrático. Pero trabajaba como periodista firmando sus artículos bajo el pseudónimo de «Clarín». Sus críticas literarias eran muy duras e implacables. Y destacó con cuentos y relatos breves, como por ejemplo Pipa y Adiós, Cordera. Sin embargo, su nombre resulta más conocido por ser el autor de dos obras que han traspasado las fronteras del tiempo y que aún hoy resuenan con fuerza: La Regenta y Su Único hijo. La Regenta refleja fielmente el enfrentamiento político e ideológico de la sociedad con tal maestría que es una de las mejores obras del siglo XIX.

Armando Palacios

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Armando Palacios fue un escritor asturiano que retrató en sus novelas el problema que el clero ocasionaba en la sociedad. Cierto que no llegó a alcanzar la relevancia de otros escritores de la época pero también dejó algunas obras interesantes como son La aldea perdida y La hermana San Sulpicio.

Vicente Blasco Ibáñez

Es uno de los autores más jóvenes y, tal vez por ello, en sus escritos se refleja una apuesta por las ideologías izquierdistas, republicanas y anticlericales. No solo triunfó en España sino también fuera, principalmente en Estados Unidos. Destacan de él obras como Sangre y Arena o Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Este último título se cuenta que alcanzó tal popularidad que se convirtió en el segundo libro más leído del mundo después de la Biblia. Los cuatro jinetes del Apocalipsis cuenta la vida de cuatro familias que ha sufrido la I Guerra Mundial. Pero también destacan otros títulos como La Barraca, Cañas y Barros o Arroz y Tartana, ambientadas en la región valenciana.

Autores del realismo literario: Gaspar Núñez de Arce

Decir que la vida política de Gaspar Núñez de Arce no influyó en su obra, es ser muy inocente. Este vallisoletano tuvo claro desde bien pequeño que su labor con la ciudadanía iba a estar más cerca del socialismo que de otra corriente. Así, tras escapar del seminario al que le enviaron sus padres, llega a Madrid, donde trabaja en El Observador, el periódico liberal de la época. Poco después, funda su propio periódico, El Bachiller Honduras, en el que busca aunar los segmentos del liberalismo en una sola voz.

A caballo con su labor política, Gaspar Núñez de Arce comenzó a escribir y con tan sólo 15 años, estrena su primera obra de teatro, Amor y Orgullo, en Toledo, cuna de la cultura a nivel europeo. No obstante, fue la poesía narrativa la que le dio mayor fama. Su estilo sencillo no busca palabras rimbombantes ni frases llamativas, sino el realismo más puro y la valorización del lenguaje cotidiano. De ahí que su fama entre las clases bajas y medias no parara de crecer.

Junto a Antonio Hurtado escribió numerosas obras de teatro, aunque en la dramaturgia optó por ir en solitario. El Haz de Leña, Deudas de Honra, Quien debe paga y Justicia Providencial, son sus obras más reconocidas.

No obstante, fue la poesía la que le dio una mayor relevancia entre público y crítica. Raimundo Lulio fue su best seller, y en él se incluyen piezas A Voltaire, La Duda o El Miserere. Además, sus poemas históricos estaban bien distinguidos de los románticos, al no intentar describir ambientes, sino la realidad pura y simple. A veces, menos es más.

Qué obra marco el inicio del realismo literario en España

La fontana de oro

Aunque algunas de las obras más populares del Realismo Literario en España son Fortunata y Jacinta de Galdós o La Regenta de Clarín, es La Fontana de Oro la que está considerada como la primera de las obras que reflejó las características del género. Escrita por Galdós cuando tenía 27 años y publicada en 1870 es su primera novela. 

La trama se ambienta en a principios de la década de 1820, un período revolucionario en la historia de España cuando el rey Fernando VII planeaba socavar la constitución y las multitudes discutían acaloradamente los temas políticos del día en cafés como el que da título al libro. Uno de los partidarios de Fernando es Elías, un anciano monárquico, que conspira para infiltrarse y subvertir las reuniones populistas en La Fuente Dorada. Elias ha criado a una joven huérfana, Clara, quien, siendo una adolescente hermosa y poco mundana, se enamora del sobrino de Elias, Lázaro, un liberal acérrimo odiado por su tío. Lázaro se entera del plan de Elias de asesinar a un grupo de prominentes liberales, incluido su rival por el afecto de Clara; después de luchar con sus emociones, Lázaro cumple con su deber y salva a su rival. Entonces, Elias cae en desgracia y los dos amantes se casan.

Obras más importantes del realismo literario en España

Al margen de la obra que marcó el inicio del realismo literario en España podemos mencionar otras obras que destacan y marcaron este género.

La Regenta (Leopoldo Alas Clarín)

La regenta

»La Regenta» (1885) está considerada una de las obras cumbre del Realismo–Naturalismo español. Ademàs, después del Don Quijote, se denomina como la obra más significativa de la literatura española.

Se divide en dos partes:

  • La primera parte consta de 15 capítulos y abarca un periodo de tiempo de 3 días
  • La segunda parte está caracterizada por un ritmo más rápido: la acción transcurre a lo largo de tres años.

El autor mueve una crítica fuerte hacia la sociedad de la época: es tan fuerte que inicialmente los ciudadanos de Oviedo, no acogieron bien la obra. Fue censurada durante la primera etapa de la dictadura franquista: porque mostraba a una mujer que no se conformaba a los ideales de mujer de la dictadura franquista (o sea una mujer conservadora que cuida de su hijos, marido…). Ana Ozores es un modelo de mujer demasiado fuerte.

La acción se desarrolla en la ciudad de Vetusta, nombre imaginario y elocuente (significa »antigua») de una ciudad que realmente no existe. Vetusta, en realidad, es Oviedo, ciudad que el autor conocía muy bien, porque vivió en Oviedo desde los 11 años.

Clarín actúa una estrategia: en «La Regenta» los personajes, inventados o inspirados en personas reales (también en sus nombres), viven en lugares que en muchos casos son de fácil identificación (nombre real o levemente ocultado) por eso la obra en Oviedo inicialmente no fue bien acogida, porque Clarín criticaba a los personajes, que tenían claras referencias con personas verdaderas: no estaban contentos de estas referencias.

Fortunata y Jacinta (Benito Pérez Galdós)

Considerada por muchos como la mejor obra de Galdós , quizás también influenciada por La Regenta, publicada poco antes por su amigo Leopoldo Alas Clarín, Fortunata y Jacinta trata sobre dos mujeres. Una, Fortunata, es ruda y pueblerina, mientras que Jacinta es delicada y de buena familia, dos polos opuestos que acaban chocando por un trágico giro del destino. La obra fue publicada en 1887 después de un año y medio de creación por parte de Galdós, quien invirtió en esta obra los mayores esfuerzos de su carrera.

Miau (Benito Pérez Galdós)

Miau (1888) es otra de las obras clave del Realismo y de la obra de Galdós. Se centra en las capacidades intelectuales de Ramón Villaamil, un funcionario de toda la vida a quien la novela presenta como marginado y plenamente representativo de la sociedad española moderna. En el capítulo veintidós de la historia, Ramón expone un plan de reforma de la economía española que ha elaborado durante décadas como empleado del Ministerio de Hacienda. Ahora atrapado en una situación desesperada después de perder su trabajo solo dos meses antes de que hubiera calificado para una pensión, ha regresado a su antiguo lugar de trabajo por costumbre y con la esperanza de encontrar un camino de regreso al redil. Cuando no puede obtener ninguna seguridad de que lo volverán a contratar, la frustración que finalmente llevará a Ramón al suicidio al final de la novela comienza a apoderarse de su estado mental.

Episodios nacionales (Benito Pérez Galdós)

Episodios nacionales

Entre las prolíficas obras de Galdós se encuentran los Episodios Nacionales , una extensa obra de 46 volúmenes en cinco series distintas. Muestran una amplia representación de la historia española contemporánea entre la Guerra de la Independencia y la Restauración, que sirven de telón de fondo a sus narraciones.

La primera serie, escrita entre 1873 y 1875, incluye los episodios de Trafalgar , Bailén , Zaragoza y Girona. En casi todas ellas, el protagonista es Gabriel Araceli, un joven que vive en plena Guerra de la Independencia. Series posteriores incluyen volúmenes como Equipaje del Rey José; Los cien mil hijos de San Luis; Zumalacárregui , sobre la Primera Guerra Carlista; y Prim, un libro sobre Isabel II. La última serie narra hechos vividos por el propio Galdós, pero la obra quedó inconclusa y rara vez es objeto de estudio o discusión.

Los Pazos de Ulloa (Emilio Pardo Bazán)

Los pazos de ulloa

Novela de aprendizaje, plasma a la perfección el tránsito de la inocencia a la desencantada madurez. La historia es la de una familia aristocrática rural gallega y su decadencia, escena habitual en el contexto histórico del autor. Es a través de los ojos del joven sacerdote don Julián Álvarez que asistimos al ocaso del linaje del marqués don Pedro Moscoso, primero con sorpresa y asombro, luego con lástima. Los Moscosos son la imagen viva del deterioro social de la España de finales del siglo XIX: víctima y también testigo del cambio que se está produciendo. Pardo Bazán utiliza una prosa refinada pero dinámica que no intenta ocultar el malestar que le provoca contemplar una espiral descendente imparable.

Pepita Jiménez (Juan Valera)

Pepita jimenez

Pepita Jiménez (1874), escrito en su mayor parte en forma epistolar. En esta obra se cuenta la historia de una viuda. La viuda acuerda con un padre que su hijo sea sacado de la ciudad para alejarlo de ella y permitirle continuar con su aspiración al sacerdocio.

Juanita la Larga (Juan Valera)

Juanita la larga

Esta novela (1895) narra el idilio de Don Paco, un cincuentón, con el protagonista, que desea redimirse mediante un matrimonio honesto.

Descomposición del Realismo Literario

Llega un momento en que el Realismo ha visto cómo su producción literaria comienza a menguar, sus presupuestos han caído y parece que todo ha terminado. Esto genera que el realismo se descomponga en otras vertientes que son capaces de refrescar y renovar su literatura con orientaciones o añadidos muy dispares.

Tras el Realismo aparece el Naturalismo, ya mencionado y descrito anteriormente, que se le considera como una exageración del realismo, llegando a ofrecer unas descripciones extendidas y crudas acerca de lo que el escritor ve y percibe. Émile Zola, escritor francés, es uno de los representantes más afamados.

El Espiritualismo es otro de los surgimientos tras el Realismo, que deja a un lado los principios del mismo para centrarse en temas que tienen que ver con lo religioso, lo abstracto del alma, lo tradicional. Muchos afirman que este movimiento tiene su origen ruso, donde destacan autores como Tolstoy, y en España también fue fuente de inspiración para autores como Benito Galdós.

La Novela psicológica también hizo su aparición tras el Realismo, donde se continúa con la importancia de la descripción y la minuciosidad pero que no está tan enfocada en la descripción del entorno como en la psique de los personajes que la componen. Un elemento básico es el monólogo interior de los personajes, tan fácil de captar.

Por último, el posromanticismo que sería una mezcla del romanticismo y el realismo. Nunca una mezcla a partes iguales, pero siempre manteniendo un poco de cada una para conseguir obras del calibre de «Madame Bovary».

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2 Comentarios en “Realismo literario español | Características, historia y autores”

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