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La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca: Resumen corto

La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca es una de las obras cumbre de la literatura teatral española y universal. Por desgracia, a pesar de ser escrita en 1936, la censura y la condición del autor granadino, hicieron que tardar más de nueve años en ser publicada. Y lo fue en Buenos Aires (Argentina), donde Margarita Xirgu puso todo de su parte para que la obra saliera adelante.

El tiempo ha demostrado que la historia es una de las mejores obras de la historia del teatro. Por tal motivo, un resumen corto de La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca sabe a muy poco. Ahora, es lo suficiente como para que quien lo lea tenga ganas de más. No sólo de leer el libro sino, a ser posible, de ver la obra de teatro representada. No tendrá problema, es una de las obras más recurrentes de la historia del teatro en España.

La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca: Resumen corto

El resumen corto de La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca comienza seccionando la obra en tres actos, los que componen la historia. Una historia que tienen en Bernarda Alba su protagonista principal. Una mujer quien, al cumplir los 60 años, ya acumula dos maridos fallecidos. Para guardarles luto, Bernarda Alba tiene clara una decisión: sus cinco hijas deberán guardar ocho años de luto.

Tanto tiempo de duelo, supone un problema serio a las aspiraciones de que éstas encuentren un hombre de provecho, como se decía y se buscaba en la época. Sobre todo, teniendo en cuenta que sus cinco hijas tienen edades comprendidas entre los 20 y los 40 años. Precisamente la hija mayor, Angustias, está siendo cortejada por un vecino del pueblo, Pepe, El Romano. El problema de este joven adulador es que levanta pasiones allá donde va, lo que no termina de convencer a Bernarda Alba.

El resto de hijas de Bernarda Alba con Magdalena (30 años), Amelia (27 años), Martirio (24 años) y Adela (20 años). Junto a las seis mujeres, en la casa de Bernarda Alba vive Poncia. Se trata de una fiel criada de la matriarca de la casa, quien sabe apreciar la oportunidad que tiene con ella. No en vano, su madre fue prostituta y conoce muy bien lo que hay en la calle. Hay otra sirvienta más en la casa, pero su papel es completamente secundario en la obra.

Primer acto

El primer acto arranca, precisamente, con las campanas doblando y anunciando la muerte del segundo marido de Bernarda Alba. Curiosamente, no es la protagonista de la obra quien primero aparece en la historia, sino Poncia, comentando con la otra sirvienta, cómo se las gasta su patrona. Hasta tal punto es severa, que reniega del pésame por su segundo marido. ¿El motivo? Es más molestia que otra cosa y le quita tiempo de hacer cosas más importantes.

A pesar de ello, como manda la tradición, el pueblo entero pasa por la casa de Bernarda Alba, para mostrar sus condolencias por el fallecido y pésame a los familiares.

Mientras los vecinos desfilan por la casa, las hijas de Bernarda Alba charlan y cuantifican la herencia que les ha dejado el fallecido, aún de cuerpo presente. De todas ellas, es Angustias a quien más beneficia el legado. Ventajas de ser la mayor. Por si fuera poco, Pepe, el Romano, está rondándola. Y sí, Angustias sabe que la quiere por su dinero, pero tiene 25 años y es el mozo más apuesto del pueblo, por lo que ella está más que dispuesta.

Pero cuando Angustias tiene su futuro a corto plazo casi organizado, Bernarda Alba les impone un luto innegociable de ocho años, como muestra de respeto a su padre fallecido. En la época, el luto supone una especie de clausura en el hogar, gastando la mayor parte del tiempo en coser, bordar y ver el tiempo pasar. La única que tiene cierta bula es, precisamente, Angustias. En vista de un posible matrimonio a corto plazo.

Por su parte, Adela, la hija más contestataria, deja que María Josefa, la abuela, salga de su cuarto. La mujer está encerrada porque, según dice Bernarda Alba, se le va la cabeza. Lo cierto es que cuando sale de su encierro, lo primero que dice es que se quiere casar.

Segundo Acto

El luto comienza a hacer mella en la familia. Mientras las hermanas tejen el ajuar de la boda, Angustias se ve a escondidas con Pepe, el Romano. Mientras, los ojos cotillas y envidiosos de Poncia y Martirio les acechan. Martirio tiene envidia de su hermana mayor porque, en su día, el chico que le cortejó no llegó a más. De ahí que decida gastarle una broma, escondiendo una foto que Angustias tiene de su prometido. Lo cual incendia, aún más, los ánimos en la casa de Bernarda Alba.

Mientras, una bomba cae en el pueblo. Una joven casadera está embarazada. Obviamente, el entorno puritano y rancio de la zona se echa encima de la joven. Adela, la más empática de las hermanas, es la única que se posiciona a favor de la joven. ¿O no es empatía lo de Adela?

Tercer Acto

El tercer y último acto de La Casa De Bernarda Alba de Federico García Lorca arranca, precisamente, en el hogar de la matriarca. A los habituales comensales se ha sumado una vecina, quien pregunta ansiosa de conocimiento cómo será la boda de Angustias. Entre unas cosas y otras, sabemos que Angustias y Martirio siguen reñidas, a pesar de las recomendaciones de Bernarda Alba.

También nos enteramos que Pepe, el Romano, no está en el pueblo. Una afirmación que resulta ser mentira. Y es que, acto seguido, se desvela la subtrama. Resulta que Pepe, el Romano, mantiene una aventura con Adela, la hermana pequeña de Angustias, su prometida. Es Martirio, la hermana cotilla quien descubre el engaño y quien se lo cuenta a Bernarda Alba.

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La matriarca, haciendo honor a su agrio carácter, reacciona cogiendo una escopeta para acabar con la vida de Pepe, el Romano. Mientras, Adela ha huido hacia el corral. Allí toma la decisión de quitarse la vida. Cuando Bernarda Alba la encuentra, sólo dice una cosa: su hija murió virgen. Y con una mentira más termina La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca.

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