La insoportable “ocultación” del traductor
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La insoportable “ocultación” del traductor

Hagamos un test. Coge tu libro de cabecera, ese que te estés leyendo ahora mismo, el que tienes encima del escritorio, junto al sofá o en la mesita de noche. Obviamente, no vale que sean escritos en tu idioma, tienen que ser ejemplares escritos con otro idioma materno.

image Ábrelo por la zona en la que se muestran los datos de autores, editores, edición y demás. ¿Ya? Deja en la zona de comentarios el título del libro, el autor y el traductor. ¿Qué el traductor no aparece? Pues por eso es este post.

Yo tengo un amigo que trabaja como traductor para Dixit, una empresa de Madrid. El es especialista en traducciones literarias (si, en los traductores también existen especialistas dependiendo de los campos) y se queja amargamente de que sistemáticamente se omite el nombre del traductor.

Estábamos en la oficina y como sabe que me gusta leer en inglés, cogió el libro de Shanon Hale que tenía en la mesilla, “Enna Burning” y me dijo:

  • Abre el traductor online y escribe lo siguiente:
    She was not used to this duty. For the three years she had lived and worked in the city, the hearth had been the hall mistress’s responsibility.
  • Ok, ¿lo tienes?, ¿qué te pone?
    No estaba acostumbrada a este deber. Para los tres años que había vivido y trabajado en la ciudad, el hogar había sido responsabilidad de la señora Hall.

Obviamente es un caso extremo, lo se. Le dije:

  • Pero es que no hay nadie que traduzca libros con el traductor online.
  • Ok, pero imagínate que la traductora, en vez de ser Noemí Risco, fuera otra persona. ¿Crees que variaría algo?
  • Si está bien traducido, no creo que variara mucho.
  • No te puedes imaginar cuanto.

Sorprendido, le pregunté el porqué. Los traductores literarios no pueden traducir literalmente. Parafraseando a su “patrón” San Jerónimo las traducciones no se hacen “non verbum e verbo, sed sensum exprimere de sensu” es decir, “no expresando palabra por palabra, sino sentido por sentido”. Y ese sentido es el que le aplican los traductores.

Que un libro traducido sea bueno depende de la traducción en sí misma. En su lengua materna, un libro puede ser precioso, pero desagradable si la traducción está mal hecha.

Además, en temas de traducciones de libros las editoriales suelen trabajar con los mismos profesionales siempre. Esto es sobre todo porque un escritor suele tener un tipo redacción fácilmente reconocible, por lo que sus traducciones tienen que tener siempre una línea común, que, como hemos comentado, la dotan de una personalidad propia.

Un libro en lengua extranjera requiere de una traducción a nuestra lengua materna que realizan profesionales (más de uno, ya que entran traductores, revisores y validadores) por lo que  para que un libro nos cautive en nuestro idioma, necesita de una buena materia prima (el libro original) y un buen chef que lo cocine a nuestro paladar.

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1 Comentario

  1. fiorella dijo...

    Creo que la traducción de un libro es inherente a la “calidad”, con lo subjetivo que es esto último,de que nos llegue o no lo que leemos. Inclusive es común encontrar varias traducciones de un mismo texto y muchas veces difieren sustancialmente. Así como el arte de tapa influye y como para muchas veces meternos en el texto antes de abrir el libro, la traducción es para mí como una segunda escritura. Es un tema que siempre me ha parecido medular y que como bien decís, ni las editoriales se preocupan de ello.Un beso desde Montevideo-Uruguay

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