Escrito por Tendenzias

El Texto Argumentativo | Qué es, elementos y ejemplos

El texto argumentativo sólo tiene una finalidad: llevar la razón. Y es que este tipo de textos expone una serie de ideas u opiniones que buscan convencer al interlocutor de una teoría en concreto. La nuestra.

Eso sí, para convencerle, debemos aportar pruebas o razones de peso para convencerle. También tenemos la opción de llevar la contraria, es decir, rebatir una teoría expuesta por otra persona, demostrándola errónea, que casi da más satisfacción.

Qué es el texto argumentativo

No es sencillo responder a qué es el texto argumentativo. Y es que una argumentación no suele venir a solas, sino que lo hace acompañada de una exposición. Ésta de encarga de poner en situación al interlocutor, exponerle la situación, para que la argumentación remate la faena, convenciendo a la otra parte de que nuestra teoría es mejor. Por tal motivo, antes de aplicar la apelación, debemos sostener una función referencial, en la que planteamos el plano en que nos movemos.

El texto argumentativo es habitual en todo tipo de material de lectura. El más conocido, como es de lógica, es el político, cada vez más expuesto al escrutinio público. Junto al político, científicos o judiciales que, día a día, deben argumentar sus decisiones.

Obviamente, la publicidad es un claro ejemplo de texto argumentativo. Pero no hay que irse tan lejos. En una conversación a pie de calle, sin siquiera necesidad de escribir, tenemos argumentación constante del 98% de humanos. Convencer al otro de que tenemos razón, aportando los argumentos que creemos tener, es deporte nacional.

Tipos de texto argumentativo

Obviamente, no todos los escritos de este estilo son similares. Ni mucho menos. De hecho, aquí tienes algunos tipos de texto argumentativo:

  • Argumentos analógicos – Sin duda, el estilo más utilizado. Es el argumento que recurre a analogías, es decir, a comparar casos parecidos al que defendemos para sostener su teoría. El problema de este tipo de argumentos, es que las comparaciones pueden distraer demasiado al interlocutor. Hay que estar muy seguro a la hora de utilizarlo, pues pasarse de exagerado o no llegar, puede ser contraproducente en la exposición.
  • Argumentación mediante ejemplos – Una variación de los argumentos analógicos, pues tira de ejemplos y hechos concretos y demostrables para dar validez a la teoría. Suelen ser ejemplos conocidos por ambas partes. Caso de no serlo, la efectividad es casi nula.
  • Argumento de autoridad – No es difícil encontrar un nombre autorizado o una eminencia del sector de turno que apoye la teoría que sostenemos. Lo complicado es venderla como él. Y es que, por muy probada que esté la teoría del famoso, la nuestra es otro caso.
  • Argumento de presunción – Una de las opciones más utilizadas en el mundo de la Justicia. En este caso se busca, no aprobar nuestra teoría, sino reprobar la contraria. Funciona de maravilla
  • Argumentación por probabilidades – Si no hay pruebas refutables que confirmen un hecho, sólo quedan dos opciones: o es o no es. Y a ese hecho nos debemos agarrar en esta argumentación. Si hay opción de que sí, es bueno para nosotros. Pero claro, el no también sigue estando. Complicado convencer a nadie con ello.

Elementos del texto argumentativo

A la hora de lanzar un texto argumentativo, debemos tener en cuenta los elementos que lo conforman para elaborarlo con precisión y eficacia.

  • Presentación – Antes de lanzarnos al ruedo y poner sobre la mesa la tesis o idea a defender, es conveniente hacer un breve preludio. Una sencilla introducción, de escasas palabras, que sitúe al interlocutor y le guíe por el camino que va a ir el asunto, sin desvelar todavía tus intenciones, para dar más prestancia a lo que vamos a contar.
  • Exposición – Una vez ubicados, toca poner en antecedentes. Es decir, contextualizar la situación y hacer una definición al detalle de lo que queremos tratar.
  • Argumentación – Tras un rodeo pequeño y otro algo mayor, es hora de ir al meollo de la cuestión. La argumentación es la parte en la que damos razones y motivos por los que el interlocutor debe comprar nuestra teoría. Para ello, le damos argumentos que den validez a la misma, intentando convencerle para que abrace nuestro pensamiento
  • Conclusión – Obviamente, en una obra en tres actos es más que probable que algo de información se haya quedado por el camino. Sin problema. En este último punto hacemos un resumen conveniente y completo de todo lo expuestos. Debe ser concreto, conciso y directo. Reseñando los puntos relevantes, y recuperando los argumentos más potentes de la exposición. Será lo que más recuerde el interlocutor, por lo que el alegato final debe ser top.

Diferencias entre texto argumentativo y texto explicativo

¿Cuáles son las diferencias entre texto argumentativo y texto explicativo? Más de las que parece.

  • Texto argumentativo – Trata de convencer a la otra parte de una teoría. Su afán es que el interlocutor acabe opinando como nosotros.
  • Texto explicativo – Trata de exponer a la otra parte una teoría. Su afán es que el interlocutor acabe entendiendo lo que se le expone.

Ejemplos de textos argumentativos

  • Dieta – Hablar de dieta, para la mayoría de la gente, implica sacrificio, renuncia a alimentos que nos gustan y el principio de un calvario. Nada más lejos de la realidad. El prejuicio y estereotipo que rodea al concepto, hace que olvidemos que dieta es, sencillamente, lo que come alguien. Si es saludable o no, se estimará analizándola con detenimiento.
  • Internet – Es complicado pensar en un mundo en que todo ser humano no esté conectado a la red. A pesar de que Internet se ha convertido en una herramienta indispensable para ocio, trabajo, amor y todos los ámbitos de la vida, hay quien lo sigue viendo como el demoni. Como el enemigo. Su argumentación para defender una postura tan obtusa rozan lo arcaico.

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