Brotes de incienso suspirando de Daniel Elías Salazar
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Brotes de incienso suspirando de Daniel Elías Salazar

En Brotes de incienso suspirando, Daniel Elías Salazar, su autor, nos habla, con su poesía, de espacios idílicos, situaciones intimistas y hechos biográficos pasados por el tamiz del verso.

espaciolibros13092009

Vate en su tiempo libre, Ingeniero Industrial de profesión, por fin ha decidido deleitarnos a sus lectores con un poemario en el cual recoge lo más granado de su obra. En este libro, encontraremos llamadas ancestrales a los sentimientos universales que los seres humanos arrostramos como especie: el amor, la esperanza, la desesperanza, la alegría, la tristeza…

En cada uno de los poemas que componen este libro vemos palpitar un alma a ratos feliz, a ratos herida, a ratos exultante, que utiliza la poesía como vehículo de expresión de los sentimientos más íntimos. Son poemas nacidos de las entrañas y de lo más profundo de nuestro yo. También son poemas nacidos de las entrañas de la ciudad, rezumando muchos de ellos todavía el olor a cemento fresco.

Como dice la sabiduría popular lo bueno si breve dos veces bueno, el autor aplica este tip de sabiduría ancestral y ha escogido entre los cientos de poemas que ha escrito aquellos que comunican de forma breve y directa la enorme carga sentimental que encierran los mismos.

Para todos aquellos que estéis interesados en la poesía delicuescente e intimista el libro se encuentra disponible en la editorial Bubok, concretamente en la página del autor.

Aunque existe la posibilidad de bajarse gratuitamente el libro en PDF, para aquellos que verdaderamente disfrutan de la poesía, no hay nada más frío que leer un poemario delante de la pantalla del portátil. Es mucho mejor disfrutar pasando las hojas y dejando que el olor a papel se mezcle con el olor, sabor y sentimientos que este gran poeta imprime a sus creaciones.

EL OTOÑO CAMINA Y NUESTRO CORAZÓN BAILA
Llegó el otoño,
y llegó la hora de abrir
el aguacate de La Palma,
y saborearlo
con mermelada de perla,
dulce de leche
para nuestro alma.
Llegó el otoño,
y llegó la hora de cantar
al ritmo de la canción novela,
nuestra “desolation row” eterna,
que nos da para sufrir,
y nos da para gozar
y vivir mil vidas
en nuestras carreras por el Paga.
Llegó el otoño,
y llegó la hora de sentir,
¡oh, qué cercano!
el abrazo del Corcovado,
Copacabana,
y su copa de cava
bailando samba,
y la luz de coco de Ipanema
desde el Pao azucarado.
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Llegó el otoño,
y llegó la hora de soltar
el silencio,
el silencio de la mano izquierda,
Taburiente
y el silencio seco de su caldera,
Donostia
y el silencio de su viento que nos peina.
Llegó el otoño,
y su camino errante
de piedras con hojas ornamentadas,
y nuestro corazón baila
entre luciérnagas,
farolas hormigueantes
en la noche tumbada.

Fuente: Elaboración propia  |  Imagen: Daniel Elías Salazar

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